En 1970 el saldo total de la deuda externa de México representaba 17.3% del PIB, y se encontraban en un nivel relativamente manejable. y para 1976 había subido ya el 30 %. Aquel era el año de transición entre el gobierno de Luis Echeverría y el de José López Portillo, signado por una crisis económica, la primera devaluación cambiaria después de 22 años y la firma de un acuerdo de facilidad ampliada con el FIM. El saldo de la deuda se duplicó entre 1970 y 1976. Estos diferentes ritmos de expansión entre dos variables centrales de la actividad económica se explican en parte por la especulación, la fuga de capitales, el aumento del déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, la contracción de la inversión privada y el descontrol del gasto público que se observaron durante el sexenio 1970-1976. Al no corregirse las cusas de los desequilibrios señalados mediante ajustes pertinentes, la participación del saldo de la deuda externa en el PIB volveriá a crecer. Así también lo haría el servicio del endeudamiento con relación a las exportaciones de mercancías. En 1981 el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos de México llegó a 12,500 millones de dólares, 73 % mayor al de un año anterior y casi tres veces superior al de 1979. Nuevos recursos financieros de corto plazo fluyeron hacia el país, de modo que para finales de 1981 esto queria decir que el calendario de pagos de la deuda externa de México había madurado de tal forma que los compromisos de amortización de la misma no se alcanzaban a cubrir con los ingresos provenientes de las exportaciones de mercancías, no obstante que para ese ali las petroleras se encontraban en su máximo nivel histórico.
La situación empeoró debido al hecho de que los términos de intercambio del país se deterioran sustancialmente, en virtud de que el precio internacional del petróleo empezó a descender desde mediado de 1981. En tan solo 6 años , de 1980 a 1986, la capacidad de compra de las exportaciones mexicanas se redujo a la mitad , lo que equivale a decir que en 1986 México tenía que vender el doble de lo que vendía en 1980 para poder adquirir las mismas mercancías del exterior.
En materia de renegociación de su deuda externa, el sector público mexicano ha sido hasta ahora el que marca pauta a nivel internacional, debido a que en cada momento a partir de 1982, ha sido el primero en llegar a un acuerdo con la comunidad financiera mundial, ha logrado los montos más altos de reestructuración, y ha conseguido condiciones que otros gobiernos acreedores han tratado de reproducir.
Entorno Latinoamericano
La controversia latinoamericana que se generó a raíz de la crisis financiera de 1982 con relación a los pros y contras de pagar puntualmente el servicio de la deuda externa, y aún de reconocer su monto acumulado, creció a lo largo de la década de los ochenta, no obstante que algunos países lograron acuerdos relativamente satisfactorios con la comunidad financiera internacional y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La transferencia de recursos al exterior es preocupante debido a que mientras entre 1975 y 1981 América Latina recibió recursos netos del exterior equivalentes a 84.7 miles de millones de dólares, entre 1982 y 1990 perdió por este concepto 223.6 miles de millones de dólares. Esta cifra representa, paradójicamente casi 53% de los 422.6 miles de millones de dólares que, al 31 de diciembre de 1990, se endeudaban al exterior.
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